Mucho Calor
¿Sabéis cuando olvidáis conversas que os gustaría recordar toda la vida? Me pasa constantemente y es odioso, os lo aseguro. Creo que todo el mundo podría escribir un libro recogiendo diálogos que han pasado de largo; la diferencia es que mi libro sería buenísimo. Y sería buenísimo sólo gracias a vosotros. Porque de lo más surrealista se pasa a lo más concreto. Porque la gente que me rodea es la mejor gente que existe, y no hay más. No debe sonar pedante, me baso en hechos probados que ahora mismo no encuentro necesario desglosar. Si soy alguien de quien créeis que se puede aprovechar alguna cosa es simplemente porque vosotros me habéis enseñado a ser así. Tampoco hace falta atribuirse el mérito; son muchos años y mucha gente, pero todo el mundo ha aportado su grano de arena.
Ayer volví de Benicàssim y todo fue rodado. La compañía, como siempre, inmejorable. Aunque el festival hubiese sido una mierda nos lo hubiésemos pasado de miedo. No podría quedarme con un momento en concreto. Musicalmente, si tuviera que escoger alguno, me quedaría con el trozo de Arctic Monkeys que escuchamos desde la autopista -aunque Júlia se lo perdió porque ya estaba muerta en el asiento de atrás-. No, en serio, es difícil. El nivel artístico del festival ha sido altísimo, aunque no pueda hablar de los grandes reclamos porque no los vimos. Desde el numerito final de Rufus, pasando por el apoteósico "I Wish I Could See You Soon" de Herman Düne, , el concierto de Devo, la piel de gallina durante una hora entera escuchando Wilco, los tímpanos reventando en el concierto de Dinosaur Jr, "Whatever Happened To My Rock'n'Roll", los "Ela e minha menina" de Uri, la cara de Júlia viendo Astrud, Animal Collective, la versión de "Alone Again Or" de Calexico, los culos pijos, ese "Forever Lost" coreado por treinta mil personas, la ducha de l'Ampolla, el bar de media tarde, la playa a primera hora y muchas cosas más.
Ahora estoy en una nube amistosa. Barcelona ha pasado de estar desértica a llenarse de reencuentros con amigos para nada olvidados. Es como si después de un año de sequía empezara a inundarse todo. Lo del apagón es una tocada de pelotas. La calle Sardenya es un tonto el último peligrosísimo. En el otro lado de la balanza está la preocupación de que el año que viene... calla pesado. Estoy contento, la verdad. La academia es como una pesadilla que se repite cada noche, pero en el fondo no deja de ser eso, algo abstracto que no influye en las preocupaciones cotidianas. Es muy tarde y mañana me espera otra de esas mañanas improductivas que acaban con la etapa reina del tour.
Solerete, solerete, si no sabes torear pa que te metes.


1 Comments:
At 7:51 PM,
Jylia said…
oye!
te llamas oye?
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